Cómo terminar el día sin estrés

Uno de las grandes problemas que la sociedad está teniendo por el estilo de vida tan ajetreado que se tiene, las horas de trabajo y la cantidad de tiempo atrapados en los traslados y congestionamientos, es sin duda el estrés.

Es el mal del siglo del XXI, donde no se le da un respiro a nuestro día.

Es interesante observar que muchos ya hemos despertado y tratamos de ser más responsables con el medio ambiente, solo que esto incluye también el ambiente que nos rodea, empezando por nuestro propio santuario que es nuestro cuerpo.

Y ¿cuidamos nuestro cuerpo? ¿Tenemos buenos hábitos, sean alimenticios, de sueño, de ejercitación? ¿Cuidamos lo que vemos, lo que oímos, lo que leemos?

Abordemos en esta ocasión el tema del sueño y del descanso.

¿Cuántas horas duermes? ¿Te son suficientes? ¿Despiertas con energía y listo para comenzar el día?

Se ha observado, de acuerdo a ciertos estudios, que cerca del 60% de la población no duerme bien y por bien me refiero a lo suficiente para despertar con energía.

Por bien también me refiero a tener un ritual antes y después de dormir que ayude al cuerpo y a la mente a estar en equilibrio para descansar y mantenerse con energía durante el día.

estres

Vivimos tan acelerados y casi puedo “predecir” que tú y yo casi tenemos los mismos hábitos: nos despertamos apresurados con angustia de llegar tarde a nuestro destino, desayunamos apresuradamente cualquier cosa o incluso no lo hacemos.

Pasamos un largo rato en el trayecto y llegamos con ansiedad a iniciar labores.

Durante el trabajo nos sentimos cansados, agobiados… estresados. Salimos a comer y nunca es a la misma hora.

Al final llegamos a casa nuevamente después de pasar un buen rato en el tráfico y lo que queremos es llegar a descansar, solo que primero hay que saludar a la familia y prepararse para el siguiente día.

Y para terminar, nos quedamos viendo la televisión en estado “zombie”. Creo que no me equivoco mucho, ¿o sí?

Lo ideal es que pudiéramos terminar el día bien. ¿Y que sería terminar un día bien?

Comer tranquilamente las tres comidas del día a la misma hora, realizar una actividad física por lo menos 30 minutos diariamente.

Buscar comunicarte adecuadamente con las personas que te rodean y platicar. La televisión absorbe nuestro tiempo y la familia es más importante que esa caja negra.

Al menos que sea algo de vida o muerte, desconéctate del celular. Deja el mundo afuera y céntrate en ti y en los tuyos.

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Dedícale tiempo a tu mente y a tu espíritu para meditar por lo menos unos 5 a 15 minutos diarios y dar gracias por lo que te sucedió en el día.

Tener un ritual para irte a descansar que no involucre nada electrónico, por lo menos 30 minutos antes de irte a la cama.

Los colchones deben ser ideales para tu descanso junto con una muy buena almohada.

Que la habitación sea confortable, esté aireada, de preferencia que no entre luz ni ruido.

Y antes de cerrar los ojos, dale las buenas noches a tu pareja y al universo.

Sí, considero que eso es terminar un día bien y presagia que nos levantemos con ánimo de comenzar un día más. ¿Tú qué opinas?

Salud en línea; ¿en quién confiar?

En internet se puede encontrar todo tipo de información relacionada con la salud y sus cuidados; desde cómo llegar a unos laboratorios en Tecamac, hasta epidemiología completa de cualquier enfermedad.

Cuando se trata de obtener información práctica, como sería la ubicación de un centro de salud, una farmacia o un lugar para hacerse unos estudios médicos, los resultados que se encuentran en internet son sumamente útiles y, por lo general, confiables.

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No obstante, cuando hacemos consultas en línea con el propósito de interpretar ciertos síntomas o de buscar opciones de tratamientos, debemos andar con mucha cautela. Lo primero que debemos tener en cuenta es que ningún tipo de información, ni si quiera la que podamos obtener de un libro de medicina, sustituye la consulta con un profesional.

Aunque cada enfermedad tenga una sintomatología general, con base en la cual se hace el diagnóstico, las condiciones particulares de cada paciente son fundamentales para determinar el tratamiento a seguir. Si un manual indica que para tratar cierto tipo de infección lo más efectivo es la penicilina, pero resulta que un paciente es alérgico a ella, el médico deberá buscar alternativas para combatir la enfermedad sin causar mayores perjuicios a la salud. Por eso es que por ningún motivo debemos automedicarnos.

La información médica disponible en línea cumple, o debe cumplir, con dos objetivos: proporcionar información general y en un lenguaje común acerca de las enfermedades, para que los pacientes puedan comentarla con los médicos, y brindar recomendaciones para el cuidado de la salud.

Las páginas que proporcionan este tipo de información deben aclarar, como lo hacemos en este blog, que los contenidos sólo deben usarse para esos fines y que de ninguna manera son prescriptivos; no decimos que toda persona deba seguir tales recomendaciones o implementar ciertos cuidados si es que tiene una enfermedad, sino que todo se presenta en forma de sugerencia y siempre debe comentarse con el médico de cabecera o el especialista que coordina el tratamiento. La mención de este tipo de advertencias es la primera señal de que un sitio web de salud es confiable.

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Otras de las fuentes de información a las que podemos acudir para aclarar nuestras dudas acerca de temas de salud son los portales institucionales, como el de la Secretaría de Salud. La información que se publica en estos sitios web está avalada por médicos, así como por los organismos encargados de promover campañas de salud pública y también enfatiza en la importancia de consultar al médico.

Las organizaciones y asociaciones civiles que se dedican a concientizar y difundir información acerca de una enfermedad también son fuentes confiables de información médica, pues su objetivo es, precisamente, el de acabar con los prejuicios y tabúes que existen acerca de diversos padecimientos. Este tipo de organismos también suelen tener a médicos y especialistas entre sus miembros y pueden orientar a sus lectores cuando no saben a dónde acudir para tratar sus padecimientos o cómo manejarlos, cuando ya han sido diagnosticados.

En nuestros días la información no falta; lo que debemos desarrollar es el criterio para evaluarla.

Prepárate desde el primer día

En este blog nos preocupamos por la salud y para nosotros esto significa cubrir temas que interesen tanto al público en general, como a los profesionales que se dedican a cuidar y preservar el bienestar de las personas. Por eso este artículo va dirigido a quienes actualmente se preparan para ser médicos e incluso a quienes empiezan a considerar esta opción de carrera.

Como probablemente ya sabrán o están experimentando en carne propia, la medicina es una de las profesiones más demandantes que se pueden elegir. Digo esto sin menosprecio a cualquier otra vocación, pues sé que cada una tiene sus retos y exige la dedicación y el talento de quien la ejerce. Sin embargo, la medicina es una de esas profesiones en las que estudiar, actualizarse, sacrificar días festivos y tiempo libre y hasta poner en pausa la vida personal no son opciones o ventajas, sino exigencias.

Esto comienza a verse desde la etapa de formación. Los estudiantes de medicina deben aprobar todas sus asignaturas para poder continuar en los siguientes niveles, se someten a exámenes constantemente y hacia el final de los estudios, deben combinar el servicio social con la preparación del Examen Nacional de Residencias Médicas (ENARM).

Aprobar el ENARM es uno de los requisitos para obtener una plaza en un hospital y hacer una residencia. Se trata de una de las pruebas más complejas que existen, pues abarca todo el temario de la licenciatura y la especialidad en medicina. No exagero al decir que una preparación adecuada para esta prueba implica el comenzar a estudiar unos ocho meses antes y dedicar un promedio de seis horas diarias al estudio (con intervalos y días de descanso, claro está).

Por supuesto que a la preparación del ENARM hay que agregar otros deberes y ocupaciones propios del estudiante que está a punto de egresar. De ahí que estudiar para el ENARM pueda representar una verdadera tortura para muchos. No obstante, hay formas de superar este reto, sin dejarse la salud y la cordura en el intento. Una de ellas es comenzar a prepararse desde los primeros meses en la universidad.

Tampoco exagero en este punto. No quiero decir que desde los primeros días se deba leer un libro de casos clínicos ENARM o tratar de resolver los cuestionarios de prueba (aunque no estaría mal el intentarlo poco a poco, después del primer semestre). Lo que sí se puede ir desarrollando desde el ingreso a la licenciatura son estrategias de estudio que más tarde facilitarán la preparación para el ENARM.

A continuación dejo algunas recomendaciones.

Enfocarse a contenidos comunes

Al comenzar los estudios podemos sentir interés por especializarnos en las enfermedades y los casos más complejos. Sin embargo, un hecho comprobado por numerosas generaciones que han presentado el ENARM es que la mayoría de las preguntas corresponden a las enfermedades más comunes. Sucede así por cuestiones prácticas, ya que es más probable que un médico residente deba tratar casos de diabetes o cardiopatías, que de enfermedades autoinmunes. No digo que descuiden los temas especializados, sino que dediquen más energías a dominar los básicos. Ya durante la residencia habrá oportunidad de ampliar los conocimientos.

Contestar bancos de preguntas

Después de los primeros meses en la universidad, los estudiantes de medicina ya pueden tratar de contestar exámenes de práctica; naturalmente, acerca de los temas que ya han tratado en las clases. Lo anterior es útil por dos motivos; primero, les permite reafirmar conocimientos y segundo, les da habilidades para comprender y resolver este tipo de exámenes.

Leer estudios de diagnóstico

El ENARM incluye preguntas de diagnósticos, así que conviene habituarse a leer, analizar y comprender este tipo de literatura.

Leer textos médicos en inglés

10% del ENARM está compuesto por preguntas en inglés, así que dominar el idioma es un requisito básico. Pero una cosa es comprender el inglés y hablarlo con fluidez y otra el ser capaz de comprender la literatura médica. Comiencen a familiarizarse con textos médicos en inglés desde el primer semestre y si sus conocimientos del idioma no son muy sólidos, hay que perfeccionarlos cuanto antes.

Hospital Cedros, salud y bienestar

Estamos preocupados por el bienestar y la salud de los ciudadanos, ya que en nuestro país en vez de ir de mayor a peor vamos de reversa y uno de los factores principales es porque no tenemos la información necesaria para prevenir ciertos casos, es por esto que decidimos hacer un blog relacionado a la medicina, salud y bienestar, aquí estarás informado de como prevenir ciertas circunstancias al igual de darte tips para estar en forma y los medios de prevención que debes tener.

Este blog será mera mente ilustrativo, si necesitas mas información de un tema en especifico acudir a los profesionales, ellos te darán información concisa del tratamiento que necesitas.

En seguida te mostraremos un fragmento de un video explicando a el objetivo al cual queremos llegar