Salud en línea; ¿en quién confiar?

En internet se puede encontrar todo tipo de información relacionada con la salud y sus cuidados; desde cómo llegar a unos laboratorios en Tecamac, hasta epidemiología completa de cualquier enfermedad.

Cuando se trata de obtener información práctica, como sería la ubicación de un centro de salud, una farmacia o un lugar para hacerse unos estudios médicos, los resultados que se encuentran en internet son sumamente útiles y, por lo general, confiables.

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No obstante, cuando hacemos consultas en línea con el propósito de interpretar ciertos síntomas o de buscar opciones de tratamientos, debemos andar con mucha cautela. Lo primero que debemos tener en cuenta es que ningún tipo de información, ni si quiera la que podamos obtener de un libro de medicina, sustituye la consulta con un profesional.

Aunque cada enfermedad tenga una sintomatología general, con base en la cual se hace el diagnóstico, las condiciones particulares de cada paciente son fundamentales para determinar el tratamiento a seguir. Si un manual indica que para tratar cierto tipo de infección lo más efectivo es la penicilina, pero resulta que un paciente es alérgico a ella, el médico deberá buscar alternativas para combatir la enfermedad sin causar mayores perjuicios a la salud. Por eso es que por ningún motivo debemos automedicarnos.

La información médica disponible en línea cumple, o debe cumplir, con dos objetivos: proporcionar información general y en un lenguaje común acerca de las enfermedades, para que los pacientes puedan comentarla con los médicos, y brindar recomendaciones para el cuidado de la salud.

Las páginas que proporcionan este tipo de información deben aclarar, como lo hacemos en este blog, que los contenidos sólo deben usarse para esos fines y que de ninguna manera son prescriptivos; no decimos que toda persona deba seguir tales recomendaciones o implementar ciertos cuidados si es que tiene una enfermedad, sino que todo se presenta en forma de sugerencia y siempre debe comentarse con el médico de cabecera o el especialista que coordina el tratamiento. La mención de este tipo de advertencias es la primera señal de que un sitio web de salud es confiable.

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Otras de las fuentes de información a las que podemos acudir para aclarar nuestras dudas acerca de temas de salud son los portales institucionales, como el de la Secretaría de Salud. La información que se publica en estos sitios web está avalada por médicos, así como por los organismos encargados de promover campañas de salud pública y también enfatiza en la importancia de consultar al médico.

Las organizaciones y asociaciones civiles que se dedican a concientizar y difundir información acerca de una enfermedad también son fuentes confiables de información médica, pues su objetivo es, precisamente, el de acabar con los prejuicios y tabúes que existen acerca de diversos padecimientos. Este tipo de organismos también suelen tener a médicos y especialistas entre sus miembros y pueden orientar a sus lectores cuando no saben a dónde acudir para tratar sus padecimientos o cómo manejarlos, cuando ya han sido diagnosticados.

En nuestros días la información no falta; lo que debemos desarrollar es el criterio para evaluarla.